10 REFLEXIONES DE SUSANA GIRÓN

Susana Girón Fotoperiodismo 3.0

1. Normalmente, aunque tengamos una relación fluida con diferentes medios, los fotoperiodistas siempre tenemos que estar mostrando tus trabajos nuevos a diferentes medios, porque no siempre tu trabajo encaja en todos los medios con los que tú trabajas habitualmente. Con lo cual, siempre cada reportaje nuevo que haces lo mueves, primero por los medios que piensas que pueden ser más proclives a eso, “si suena la flauta” pues ya está y si no, sigues intentándolo.

2. En medios internacionales, desde mi punto de vista, el valor que se le da a la fotografía es mucho mayor que en España. En el nacional quedan muy poquitos editores gráficos como tal. De hecho yo creo que está Pepe Baeza en La Vanguardia y no sé si alguno más. Lo siento si me olvido a alguien, pero con el tema de la crisis, esa figura de fotoeditor digamos que ha sido la primera que se ha sacrificado. El fotoeditor es la persona que vela por la calidad de los contenidos gráficos, entre otras muchas cosas y prescindir de él demuestra el valor que se da a la fotografía.

Normalmente en España las personas que supervisan el material gráfico que se publica son el jefe de arte, el maquetador, el propio periodista… otras figuras que, sin infravalorar su trabajo, no tienen el bagaje suficiente en la cuestión.

3. No se le pueden achacar todos los problemas del fotoperiodismo a la crisis económica. Es cierto que la hay y los medios han tenido que adaptarse y recortar, pero también es cierto que la fotografía es algo muy accesible hoy en día a todo el mundo. Actualmente un fotoperiodista es cualquiera con un teléfono móvil y no podemos negarnos a esa evidencia. A cualquiera le puede pillar que ha caído una bomba aquí al lado y lo puede documentar con un teléfono y esas imágenes se venden y se distribuyen.

Cada vez somos más también haciendo trabajos y esto es como la oferta de la ley y la demanda, cuanta más gente hay, evidentemente los precios bajan.  

4. Creo que nadie sabe realmente qué cambios va a sufrir el ecosistema del fotoperiodimo en los próximos años. Lo que está claro es que vivir solo de la fotografía, en un corto plazo, habrá quien lo haga, pero tendrá muchas más opciones quien maneje de manera profesional el tema vídeo. De hecho ya todas las cámaras vienen con vídeo de altísima calidad y muchos compañeros están trabajando con ambas herramientas, foto y vídeo, porque muchos medios lo están pidiendo.

5. La aparición de los smartphone me ha facilitado la vida para muchas cosas. Por ejemplo, un smartphone ahora mismo es un módem, es decir, puedo conectarme a Internet con mi ordenador o con mi portátil y mandar fotos desde cualquier parte del mundo en cuestión de segundos. Antes tenía que esperar a llegar a casa, descargar las tarjetas… Para mí el smartphone es una herramienta muy útil.

6. Yo siempre digo que el formato o la herramienta con la que desarrollas un trabajo fotográfico, para mí es lo de menos y es lo de más, siempre que tenga un motivo coherente. Si tú has elegido hacer un trabajo en concreto con un teléfono móvil, en mi caso lo apruebo si obedece a una intencionalidad y potencia el mensaje que tú quieres contar en esa historia. Cada herramienta fotográfica cumple una función estética, simbólica, emocional… Si esa cámara, ese móvil o la herramienta que sea potencia el mensaje emocional que tú quieras contar en esa historia, me parece que todo vale.

7. Comprendo la utilidad de las redes sociales y sé que es algo de mi generación. No es algo que me ha pillado 20 años tarde. Pero el tiempo que tenemos es muy limitado. Te tienes que repartir entre tu familia, tu profesión y tu tiempo de ocio con la gente que quieres. Hay que priorizar y el tiempo que estás delante de Facebook o de Instagram es tiempo que estás lejos de cosas que a mí me interesan mucho más. Intento sacar la utilidad que tiene, pero dentro de unos límites en los que mi coste personal sea el mínimo posible. Puedo sacar tiempo, pero quitándoselo a cosas que ahora mismo me compensan mucho más.

8. Este concepto de “gratis” de Internet hace que parezca que todo lo que está en Facebook, en redes sociales o en Internet es Patrimonio de la Humanidad. A todos nos ha pasado que alguien nos ha cogido una foto, bien para ponerla en su estantería de casa o para publicarla en diferentes medios de todos los niveles. Conozco montones de compañeros a los que se lo han hecho.

No puedo estar de acuerdo con que un medio se lucre haciendo difusión de una fotografía de un compañero, primero sin pedir permiso, que me parece lo más básico y segundo, sin remunerar. Nadie va a una panadería a comprar una barra de pan y da por hecho que vaya a ser gratis. Aunque descargues las imágenes con baja resolución o tengas capado el botón derecho del ratón en tu página web, tus fotografías están por todos sitios en alta resolución porque a todos los editores se las mandas mediante WeTransfer en jpg de alta calidad y pueden estar en el ordenador de cualquiera, pero qué mínimo que te pidan permiso. 

9. Yo creo que el prestigio de un fotoperiodista se consigue mediante la seriedad y la honestidad en tu trabajo. Al final, una agencia es algo de paso, un premio es efímero, un aplauso concentrado en un día y mañana todo el mundo se ha olvidado. Te abre puertas pero al final es un conjunto de todo. Los premios son importantes, el pertenecer a una agencia en determinado momento puede abrirte muchas puertas, pero de alguna forma creo que la perseverancia en el trabajo día a día, la seriedad con la que trabajas, la relación que mantienes con los editores, al final es más lento, pero es lo que realmente da prestigio.

En esta profesión hay de todo. Hay muchos fotógrafos que están por buscar ese prestigio personal y hay otros, entre los que intento incluirme, que prefieren que no se hable de ellos mismos. Yo no soy importante, lo que importante son las historias que yo cuento. Yo no soy nada fetichista en ese sentido y no tengo ningún interés en que nadie sepa de mí. Lo importante es que conozcan las historias que estamos sacando a la luz. 

10. Creo que el fotoperiodista debería tener más peso en la cadena de valor del fotoperiodismo en el sentido de que, siento a veces un profundo espacio o hueco entre el fotoperiodista que ha tomado la imagen y el medio en el que sale publicada. Muchas veces tomas una imágenes con una intención y luego se publican con un texto que no tiene nada que ver con dicha intención. Es una utopía pensar que un editor te va a llamar para que te sientes con él en su despacho. Los ritmos de la era digital no funcionan así. Es todo inmediatez.

Si nos sentáramos un poco los fotoperiodistas con los editores a compaginar visiones entre el que sabe lo que pasó en un determinado lugar y momento y el que sabe cómo funciona el mercado, las noticias podrían ser mucho más ricas de lo que son.

SUSANA GIRÓN

A 7214

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