10 REFLEXIONES DE ESTEBAN MAC ALLISTER

Esteban Mac Allister

1. Adquirí mi primer cuerpo digital en el año 2000, una canon de 3,1 megapíxeles. Mi forma de trabajar cambió rápidamente. Dejé de correr a mi oficina a realizar el proceso C-41, escanear el negativo color, subirlo a mi BBS o transmitir por módem a mis clientes. Entonces podía editar las imágenes y enviarlas desde el lugar de la nota.

La sensación inmediata al bajar las imágenes de 3,1 megapíxeles a una computadora portátil, en esa época a través del puerto PCMCIA, editarlas y transmitirlas con un celular utilizado como módem a 4800 baudios a 8 minutos por imagen, era que estaba ganando una cantidad de tiempo increíble.

Sin embargo, pronto descubrí que parte importante de ese tiempo ganado se reutilizaba en todo el proceso de organización de bases de datos, de comprensión y aprendizaje de la norma de methadata IPTC y en la realización de back up’s. También descubrí que en la vida útil de un cuerpo digital, los disparos que puede realizar, equivalen económicamente a la misma cantidad de fotogramas en película negativo color.

2. Decidí no utilizar los SmartPhone en mi profesión como fotoperiodista desde un principio. Básicamente me molestó y me sigue molestando mucho el enorme “Delay” que tienen. Prefiero utilizar una cámara compacta de buena calidad y esto lo comencé a realizar desde la G6 de Canon. Sin embargo, reconozco que el SmartPhone permite realizar imágenes mimetizándose con las miles de personas que realizan imágenes en la vía pública y conservando nuestro anonimato como fotoperiodistas.

3. Respecto a las redes sociales, han impactado enormemente en la vida de cualquier persona. En todo caso, porqué no lo harían en el periodismo en general y en nuestra profesión en particular.

Mi primera sensación, la cual sigo considerando válida, fue la posibilidad de difundir el trabajo en forma masiva sin tener que mediar en ello las grandes agencias o bancos de imágenes. Estaba claro que afectaría gravemente nuestro derecho de autor, lo que no imaginé en un principio es que me obligaría a cerrar mi agencia. Desde 1993 a 2012 había creado mi propia marca, Stock Press, agencia con la cual distribuía mi archivo de imágenes, trabajos de prensa institucional y de campañas electorales, así como corresponsalía con medios del interior de Argentina y de países vecinos. No subo trabajos fotográficos a redes sociales desde el cierre de Stock Press.

4. La generación de problemas sobre los derechos de autor de las imágenes básicamente fue el cierre de mi marca. A pesar de haber invertido mucho en la protección de mis imágenes, bastaba con que un cliente la utilizara en su publicación web para que se convirtiera en pública.

En diciembre de 2011 falleció Iván Hein, un joven economista local. No existían muchos retratos de él en los medios, pero sí en mi servicio online. La oficina local de Reuters adquirió una de esas imágenes para distribuirla en su servicio y a la mañana siguiente mi foto estaba en la tapa de muchos diarios nacionales y de países limítrofes. Sin embargo, también en la web de los mismos y lamentablemente en otras 2500 web que la habían "tomado prestada" de los clientes de Reuters.

La ley local estaba claramente a mi favor, así que corrí a ver a un importante abogado en derechos de autor. Primero debía realizar un registro notarial del hurto y luego el proceso de mediación extrajudicial obligatorio con cada web, que implicaba un costo de unos 100 dólares por publicación con la esperanza de cobrar por el hurto, por su falta de autorización, por omitir el crédito del autor, por el daño moral y el económico unos "Posibles" 1000 dólares por usuario.... Todos somos iguales ante la ley, pero lo difícil es poder acceder a su servicio y cualquier número multiplicado por 2500 superaba mis posibilidades.

Así, decidí el cierre de mi agencia y volví a trabajar en relación de dependencia con un medio para garantizar mi jubilación como fotoperiodista, situación por la que aun me restan unos 10 años.

5. En cuanto a que inmediatez y relevancia sean las características más reseñables del nuevo fotoperiodismo, me preocupa la inmediatez asociada a la falta de reflexión. El periodismo es ante todo "reflexionar ante un hecho", repensarlo y dar una opinión que ayude a otros a mirar lo sucedido desde otra óptica.

Autofocus, automatismos de exposición, respaldo digital, alteración de tonos o de imágenes; todo eso sumado a la lucha por la primicia y la presión del “Minuto a Minuto”, ya me suena a terremoto, a carrera descontrolada, a mucho mareo, me da la sensación que es tiempo de pisar la pelota, levantar la cabeza y reordenar el partido.

Me altera demasiado la cantidad de imágenes profesionales utilizadas por terceros después de cientos de compartidas en las redes y que luego son utilizadas para denunciar un determinado hecho, cuando en realidad ya la habíamos visto en otro hecho acontecido hace años. Tener que salir a explicar constantemente que es una imagen vieja y posiblemente una denuncia falsa. ya me supera.

6.Dentro de nuestro gremio, en Argentina, es muy común que el fotoperiodista que regresa de una nota no esté de acuerdo con la edición de su trabajo, realice una edición propia y la suba a Facebook con el fin de mostrar entre colegas el "Verdadero Trabajo Realizado" y esto en caliente se suele realizar en alta resolución y sin sellos de agua. El resultado son imágenes de calidad profesional disponibles en las redes y la reducción de puestos de trabajo.

Como ejemplo cito el caso de una editorial local que despidió a la mitad de sus fotógrafos y alegó que no eran necesarios, ya que ahora podía acceder a fotos gratuitas en las redes sociales. Si bien es ilegal, batallar contra una gran empresa por una imagen robada son años de tribunales. Es el fin de nuestra profesión como la conocemos y es necesario aclarar que somos nuestros propios verdugos.

7. Los cambios en el fotoperiodismo pueden ser muchísimos de aquí a 5 años. Podrían incluso terminar de desaparecer los medios gráficos. Hoy un lustro es un siglo en términos de desarrollo tecnológico, sumando la enorme producción de imágenes diarias realizadas con SmartPhone, tablets, cámaras compactas…

Hay que recordar que solo los primeros años de Facebook duplicaron la cantidad de imágenes existentes a las producidas desde el nacimiento de la misma al día de la inauguración de Facebook. Es posible que en 5 años ya no utilicemos Facebook o que este tan fosilizado como lo esta hoy ICQ o Messenger.

Sueño con que empresas como Google vean el negocio de convertirse en un gran banco de imágenes y de controlar las publicaciones de las mismas a cambio de quedarse con una comisión de las ventas y que así se reflote nuestra profesión. Nos robarán como nos robaban los bancos de imágenes de los 70 y 80, pero hoy en las redes tenemos el 100% de nada.

8. Creo que tecnológicamente estamos en momentos de ensueño, pero si hablamos de fotoperiodismo estamos en un mal momento. Estamos hablando constantemente de tecnología, de equipos y no estamos hablando de imágenes. Ante una imagen que nos sacude, muchas veces nos debemos preguntar si esa luz es real. Estamos en una época de excesos tecnológicos y quizá deberíamos crear algo parecido al “Manifiesto del Dogma 95”.

Es necesario volver a creer en nosotros y para ello me impongo un límite, realizar con Photoshop lo que se podía hacer con una ampliadora, es decir, solo reencuadrar, corregir brillo y contraste, filtrar el color y me permito una máscara de enfoque para compensar el efecto de los filtros “Low Pass” cada día mas intensos gracias a los fabricantes de cámaras. ¡Para mí todavía las fotos se hacen mirando por el visor!

9. Me cuesta creer en el periodismo ciudadano y me pregunto si realmente existió la Primavera Árabe. En Argentina, donde existe un solo grupo empresario que controla el 80% del mercado, siempre hablamos de la construcción de medios alternativos, pero detrás de ellos consideramos necesaria la presencia de periodistas profesionales. Al igual que en el caso de las redes sociales, creo que el periodismo ciudadano no hace mas que repetir el discurso de las corporaciones hegemónicas de prensa.

Creo que es difícil que un ciudadano común, armado de un smartphone, pueda tener la amplitud de mirada que debe tener un periodista, la preparación para discernir ante un hecho y la constancia para reunir la mayor cantidad de información posible antes de emitir una opinión. Creo que el periodismo ciudadano no es más que la posibilidad de canalizar al enano fascista que todos llevamos en nuestro interior y reafirmar así el discurso dominante de cada sociedad. La síntesis del periodismo ciudadano es la noticia sin chequear.

10. La objetividad no existe, pero menos aún la libertad de prensa. Sobre esta última se suele creer que son los gobiernos quienes la limitan, pero la realidad es que solo existe libertad de empresa y son estas las que deciden qué se publica. La habilidad está en buscar las grietas de este sistema e intentar en el grueso de un diario colar nuestros 144 caracteres.

 

ESTEBAN MAC ALLISTER

 

 

 

Esteban-Mac-Allister

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