10 REFLEXIONES DE RODRIGO RIVAS

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1. Soy de los que defenderé a muerte la aparición de los smartphones, a pesar de la lluvia de críticas que me lleguen. Creo que en todos los campos existen herramientas mejores y peores; útiles para una cosa e inútiles para otra. Mientras que considero que los smartphones no son válidos para unos tipos de fotografía (o al menos de momento), sí considero que lo son para otros. Uno de ellos, por cierto, es el fotoperiodismo.

 

 

 

2. Creo que todos disponemos de smartphones, todos conseguimos sacar fotografías con ellos y mandarlas al momento. Y sobre todo, son livianos, disimulados y siempre los llevamos encima. Que haya mucha gente mandando y haciendo fotos no creo que sea el problema. 

 

Los argumentos ante que cualquier persona pueda hacer una fotos creo que están ya fuera de lugar en estos tiempos. Es como si un piloto de rallies se quejara porque cualquier persona puede conseguir comprar un coche de gran cilindrada y tunearlo y lanzarse a conducir. En efecto, cualquiera puede hacerlo, otra cosa es si se estrellaría en la primera curva. Pues con esto es igual. Nosotros los fotógrafos debemos mostrar porqué somos fotógrafos; y no los somos precisamente por tener una cámara en las manos, sino por cómo la usamos. 

 

 

 

3. Bajo mi punto de vista la calidad de la cámara en los smartphones tiene demasiada importancia tanto para los fabricantes como para los consumidores. De hecho, en los fabricantes es uno de los dos-tres puntales para que un smartphone sea considerado de gama alta o no o ser catalogado como “smartphone fotográfico”.

 

El problema de todo esto en que los fabricantes tienden a intentar vender su producto de forma que la gente piense que por tener mejor tecnología las fotos se hacen solas. Eso para la gente que no sabe fotografía y no tiene la inquietud de aprender es genial. Es la perfecta ley del mínimo esfuerzo. Algo “genial” con esfuerzo nulo.

 

 

 

4. Cuando un fabricante intenta vender así su producto, el consumidor adquiere una posición más abierta a la compra. Sin embargo, todo esto no es ni más ni menos que una burbuja.

 

Desafortunadamente falta tiempo para que la gente acabe por entender y ver todo esto. En ese instante es cuando los fabricantes tendrán que cambiar su discurso y mostrar a la gente que, por ejemplo, aprender a hacer fotos puede ser divertido y que nos ayudará a muchas cosas. Digamos que tendrán que mandar un mensaje más romántico y sentimental sobre la fotografía.

 

 

 

 

5. En cuanto a la evolución que tendrán las cámaras en los smartphones en los próximos años no sabría hablar acerca de los tipos de evolución, pero sé que habrá muchísimos avances.

 

Digamos que es un punto de no retorno y se investigará y se evolucionará hasta conseguir los mejores resultados posibles para incluso desbancar y eliminar muchos tipos de cámaras que existen en el mercado.

 

 

 

6. De momento la aparición de los smartphones y su cada vez mejor cámara fotográfica ha afectado muy ligeramente a la venta de cámaras profesionales porque estas últimas todavía conservan algunas cosas que la evolución de los smartphones no ha alcanzado. Aunque es cierto que la velocidad de avance es abismal…

 

Un smartphone para algunos trabajos puede ser una perfecta cámara principal, pero no para todo; por tanto, puede haber afectado a la hora de no tener una segunda cámara, que solía ser una compacta y se usaba mucho cuando no te dejaban fotografiar con cámaras más grandes.

 

De todos modos como dije antes.. tiempo al tiempo.

 

 

 

7. No considero los smartphones como una amenaza para el fotoperiodismo profesional ni para la profesión de fotoperiodista. He comentado más arriba que es un grandísimo aliado. Posibilidad de pasar muy desapercibido, inmediatez, facilidad de editar en el mismo dispositivo tus fotos y poderlas mandar… si eso se considera una amenaza es que alguien es muy ciego o sólo quiere meter miedo porque no tiene narices de reciclarse y buscar una estrategia donde incorporar todo esto de forma idónea. Uno es igual de bueno con smartphone que con otra cámara si ya lo es. Al igual que uno será igual de malo en la misma situación si ya lo es.

 

 

 

8. Cuando alguien comenta algo sobre la extinción de una profesión yo siempre me remito a lo mismo. La fotografía se inventó y dudo mucho que estando tan de moda se destruya, como mucho se puede transformar. 

 

Esto es como si a un cocinero de hace cincuenta años le dices que si al introducir la nueva cocina molecular va a dejar de serlo. Creo que a día de hoy siguen siendo cocineros. ¿Que usan otras técnicas? Sí. ¿Que la cocina puede haber cambiado en comparación a la de hace años? También; pero es que todo evoluciona, no sólo la fotografía y nosotros debemos hacerlo con ello. Creo que esto no es nada nuevo.

 

 

 

9. En relación al llamado “fotoperiodismo ciudadano”, a día de hoy estamos en un momento de cambio y eso siempre es convulso. La gente se siente importante si manda una noticia, porque los medios “le hacen” grande y eso mola. Gusta y te llena de orgullo y satisfacción porque te sientes especial, ya que antes no todo el mundo podía conseguirlo. En unos años eso dejará de ser especial y muchas cosas volverán a su cauce en gran parte, o al menos con situaciones más parecidas.

 

Cuando ocurren cambios en la sociedad el sentarse y quejarse no ayuda, sobre todo cuando son cambios que dinamitan una forma de ver las cosas afectando a una masa impresionante de personas. Cuando ocurre algo así, la única solución es actuar y buscar caminos nuevos. Los profesionales de la imagen y los que estamos en contacto con ello todos los días y a todas horas somos nosotros. Tenemos mayor facilidad para buscar soluciones que alguien que no sabe como va todo de forma más profesional o como funciona el mundo de la fotografía.

 

 

 

10. En cuanto a los cambios que va a sufrir el ecosistema del fotoperiodismo en los próximos 5 años, se ha visto que la inmediatez de momento no es el camino que hará ganar la batalla (al menos para un profesional). Ahora tenemos que buscar nuevos productos y abrazar la tecnología antes que la gran mayoría de la masa social. Todos la abrazan, pero me refiero a que debemos ser “inventores” en nuestro propio sector con todas las herramientas que hay a nuestro alcance.

 

Yo comencé a hacer fotos con un smartphone de forma más seria y profesional hace ya más de cinco años. Creí que era un avance que fotográficamente iba a significar algo muy grande y no me arrepentí a pesar de saber que mucha gente iría detrás.

 

Ahora es el momento en el que ser fotoperiodista quizá tenga que acabar por ser un fotógrafo añadiendo más creatividad a su visión.

 

 

RODRIGO RIVAS

Rodrigo Rivas carnet web

1 Comment

  • Responder marzo 7, 2016

    Toni Miranda

    Yo me dedico profesionalmente a la fotografía social y estoy totalmente desacuerdo contigo. Todo evoluciona, o te subes al carro del progreso o simplemente te quedas.
    Un saludo

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