10 REFLEXIONES DE JAVIER ARCENILLAS

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1. No he visto ni he oído nunca a ningún profesional del fotoperiodismo decir que el digital es una moda. Incluso he oído cosas contrarias. Para mí, personalmente el paso de lo analógico a lo digital no fue un trauma, sino una evolución. Actualmente la evolución es una constante y hay que vivir con ello.

 

2. Depende de para qué se use en concreto el smartphone sirve para bien o para mal. Si lo usa un profesional, evidentemente lo va a usar con el criterio de un profesional y lo va a usar bien. Si lo usa un no profesional también lo va a usar bien, lo que pasa es que lo usará “para sus cosas”. En cualquier caso, el smartphone es siempre es una herramienta. Que un fotógrafo de National Geographic haya usado una herramienta electrónica llamada smartphone para hacer una fotografía y sea publicada no es para mí una noticia, es una realidad. Lo noticioso sería que hubiese utilizado un botijo para hacer una fotografía.

¿Por ir en bici o en moto un trabajo es menos profesional que si voy en coche? Las herramientas que me faciliten para trabajar son las que utilizo y yo decido cuál utilizar en función de lo que yo voy a contar.

 

3. Sé de profesionales de la información que han trabajado con smartphones en cuestiones muy concretas porque han querido retratar las fotos que haría un soldado destinado en el frente, que haría las fotos con un smartphone y no con una Nikon. También en el caso de profesionales que han querido retratar un huracán como lo haría un afectado. Esa es su excusa. A mí me parece bien. La credibilidad de quién hace la fotografía, cómo la hace y quién está detrás es otro cantar.

 

4. El fotoperiodista debe evolucionar en los diferentes formatos audiovisuales. El profesional actual, es decir, el fotoperiodista que está trabajando ahora con unos 45 años, tiene un ratio evolutivo más limitado que otro que tiene 25. El de 25, cuando tenga 45 tendrá menor ratio evolutivo que el anterior y así sucesivamente. Así ha sido con nuestros padres y así será con nuestros hijos.

¿Qué quiere decir esto? Que nosotros tendremos que ir solventando paso a paso, de la mejor manera posible, todo lo que nos venga encima. Si a día de hoy, la superación de lo que nos viene encima viene con la aceptación de un tipo de oferta más multimedia, habría que lanzarse a por ella y ya está. Depende del mercado y a mí, a día de hoy, el mercado me pide esa evolución.

 

5. Pienso que la evolución de nuestro trabajo como fotoperiodistas tiende a la diversificación. Necesitamos generar información desde muchas vías. A mí el cliente, de momento sigue pidiéndome imagen fija, pero también me pide imagen en movimiento, algo breve y sencillo como una pequeña pieza para Youtube. No hablamos de documentales de horas, sino de breaking news de consumo rápido.

¿Cuál será el futuro? No lo sé, porque hay personas que todavía siguen reclamando un formato convencional determinado y comprando el periódico los domingos y otros que no.

 

6. Internet ha sido indispensable en la evolución del fotoperiodismo. Hace veinte años era muy difícil que publicase en el New York Times, aunque no imposible. Ahora es mucho más fácil. El mundo está en mi teléfono, en mi ordenador y en mi tablet y puedo acceder fácilmente a ese mundo de comunicación. Si soy fotoperiodista, al final esto se trata de contar noticias y de que se publiquen, para que se sepan, y para ello debemos emplear las herramientas necesarias para que la difusión de las mismas se produzca.

 

7. El ecosistema del fotoperiodismo cambiará en los próximos años. Aparecerán nuevos modelos de negocio, de proyección, de información… A mí me gustaría que hubiese un poco de todo. Que hubiese espacio para un fotoperiodismo de reflexión, con trabajos a largo plazo, con trabajos constructivos, críticos y profundos y también que hubiese, como no, un periodismo rápido, un periodismo actual, inmediato y sobre todo, certero.

 

8. En España el asociacionismo no existe. En general, es algo que ocurre en todo el mundo, pero aquí el asociacionismo es como nuestra sociedad. Todo aquel que lucha por los derechos de los fotógrafos es digno de elogio y de todo respeto, pero aquí todo el mundo ha ido “a sus vientos”. Es una desgracia y es triste, pero no nos ponemos de acuerdo.

 

9. El problema del fotoperiodismo es la formación. No estamos bien formados no ya fotográficamente hablando, sino en general. Hay una alta carencias de idiomas en la profesión, hay una alta carencias de conocimientos profesionales relativos al medio entre los que incluyo todo: idiomas, marketing, economía, difusión, publicidad y creatividad… La parcela militante la tenemos todos muy clara y es muy activa, pero esa no es la parcela adecuada, sino una de las parcelas adecuadas.

No hay que reciclarse, hay que evolucionar y esa evolución depende del conocimiento y de la formación.

 

10. A mí la fotografía en general me ha cambiado la vida. Poder acceder a las historias de las personas como psicólogo y como fotógrafo me permite acceder de dos maneras distintas. El fotoperiodismo me ha permitido conocer el mundo real y eso no tiene precio. He conocido una cara muy oscura, he conocido una cara muy bonita, y ese equilibro del ser humano me ha hecho reflexionar mucho sobre mi vida. No concibo mi vida sin poder contar y enseñar estas historias.

 

JAVIER ARCENILLAS

JAVIER ARCENILLAS

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