10 REFLEXIONES DE SERGI REBOREDO

SERGI REBOREDO

1. Al principio el fotoperiodismo es como cualquier negocio, ya que alguien que se quiere dedicar a ello tiene que invertir en ello porque “no tiene nada que mostrar”, ni vender. La gente entiende mal el sentido de la fotografía, porque entiende que si ya tienes una cámara de fotos ya eres fotógrafo y ya te puedes dedicar a ello, pero esto es como cualquier negocio, el hecho de que tengas conocimientos de una determinada materia no quiere decir que tengas el negocio montado. Hay que tener un producto y ese producto hay que comprarlo para después venderlo y aquí pasa lo mismo.

 

2. El cambio de la fotografía analógica a la digital ha traído mejoras y ha traído perjuicios. Las mejoras son evidentemente la inmediatez y la reducción de costes, porque antes comprar negativos y revelarlos suponía un coste añadido bastante grande, que ahora no tienes.  Ahora puedes tener las imágenes al momento, lo cual te sirve para dinamizar las redes sociales… Uno de los perjuicios es el tiempo que pierde uno editando, porque se dispara más. Además, al popularizarse la fotografía ahora todo el mundo es fotógrafo, con el agravante de agencias que están comprando fotografías por debajo de un dólar, algo ruinoso para el sector.

 

3. Las redes sociales me parecen una forma magnífica de que la gente vea tu trabajo. Son un escaparate perfecto, pero no son una manera directa de generar beneficios. Ese es el problema básico, que tú enseñas tu trabajo y la gente lo ve, pero a ti no te genera beneficios. Si hablamos por ejemplo de cine, sería incomprensible que tú hicieras una película y la enseñaras en Internet. La gente se llevaría las manos a la cabeza, pero es lo que estamos haciendo actualmente los fotoperiodistas, trabajar y enseñarlo en la red. Esto no tiene ningún futuro y hay que buscar una manera alternativa de trabajar, en la que la gente se pueda ganar la vida haciendo periodismo, porque en la actualidad es muy complicado.

Veo muy necesario estar en las redes sociales porque hoy en día quien no está en ellas no existe, por lo menos en el campo del fotoperiodismo.

 

4. Creo que los fotoperiodistas nos estamos adaptando más o menos bien a las redes sociales. Hay que tener en cuenta que hay gente que tiene una cierta edad, que no se va a adaptar nunca porque no está dispuesta, con los años que le quedan a nivel laboral, a cambiar de manera de hacer. Pero esto es lógico y ya pasó hace diez años con el paso al digital, ya que hubo gente que “murió” porque quería jubilarse con sus carretes y no quería ponerse a descargar tarjetas y demás.

 

5. La demanda de imagen en movimiento y vídeo, al contrario que ocurre con la fotografía, es cada vez mayor.

En cierta manera cuando vas a cubrir un evento te exigen que hagas también vídeo, porque si no eres capaz de hacerlo, se buscan a otro. Ahora lo que tiene demanda es ser un hombre orquesta, que puedas hacer fotografías, que puedas hacer entrevistas, que puedas grabar vídeo y que puedas hacerlo todo bien, porque si no puedes hacerlas bien ya no sirves.

 

6. Los problemas con los derechos de autor no ocurren solo en España. Yo persigo estos casos y si es una empresa la que evidentemente me ha cogido la foto voy “a saco” y esa foto se cobra. Tampoco es que pongan mucho impedimento en pagar una vez que les has pillado. Nunca he tenido que llegar a juicio porque se disculpan y te la pagan. Pero es un poco irrisorio, porque es como si entras en un supermercado, te coges la botella de whisky, te la metes en el bolsillo y cuando pasas por caja y te pillan dices “¡Ay, la botella de whiskey! ¡No me había dado cuenta de que la había puesto en el bolsillo! Me habré despistado, pero te la pago, que no es por falta de dinero.” Es una lástima que grandes medios se dediquen al tema de la usurpación.

 

7. En España los fotoperiodistas no tenemos como los músicos una Sociedad General de Autores que nos defienda a capa y espada. Al final, si quieres cobrar has de denunciar y has de hacerlo prácticamente tú solo. Yo he tenido ayuda, pero como asesoría o ayudándote a enviar un burofax a alguien. Si quieres seguir adelante, vas a tener que denunciar tú, vas a tener que dar la cara tú, perder el tiempo tú y todo esto es bastante lamentable.

Pero lo peor no es que no haya una asociación que defienda tus derechos. Yo creo que hay cosas bastante peores y la principal es que la gente no está bien educada. Tú puedes coger una foto de Internet y ponerla donde tú quieras, porque como la has cogido de Google, es normal. Si haces lo mismo con una canción o con una película, lo haces pero tienes la sensación de estar cometiendo un delito. “Me bajo la película y lo hago porque quiero, pero sé que estoy haciendo algo mal.” En cambio, en la foto, es algo rutinario. “La foto estaba ahí, que no la hubieran colgado”. El fallo comienza con la cultura general y sigue por las leyes. Yo creo que el fallo ya no está en reclamar algo, ya que si hubiera una cultura general y unas leyes más específicas, apenas tendríamos que reclamar. 

El que hace una película o el músico que graba una banda sonora, no está en redes sociales buscando quién le está plagiando. Ya hay unos mecanismos y unas personas que se encargan de ello. 

 

8. En cuanto a si el smartphone es una aliada o una amenaza al fotoperiodismo, depende de lo que quieras vender. Para el que esté vendiendo noticias de actualidad, supongo que será una amenaza porque enviar a un fotoperiodista al lugar en el que haya ocurrido, por ejemplo, una amenaza terrorista implica que mientras llega este, habrá personas en el lugar de los hechos que hayan tenido muchas más oportunidades de hacer una fotografía, las habrán hecho con un móvil y las habrán publicado y quizás, les engañen y ni siquiera les paguen las fotografías. Para el fotoperiodista en cuestión es una amenaza. Pero para el púbico en general es una ventaja, porque tiene acceso a fotografías a las que no tenía acceso antes de la aparición de los smartphones. Entonces, ventaja o amenaza depende de cómo se mire.

Hacer una fotografía de un acto o un suceso la puede hacer cualquiera. Cualquier aficionado puede hacer un fotón increíble, pero eso no da pie a que un aficionado o alguien de a pie con un teléfono pueda hacer una historia coherente. Una fotografía sí, pero una historia es imposible. Por eso yo no lo veo como algo que pueda quitar trabajo. Que un aficionado pueda conseguir una foto coherente está bien, no creo que sea una amenaza.

 

9. Las agencias han sido parte del problema que nos estamos encontrando porque han sido las primeras en bajar precios, en ofrecer trabajos reventados… En la actualidad no sé hasta que punto es imprescindible pertenecer a una de las grandes agencias para ser un fotoperiodista de prestigio, porque el prestigio siguen teniéndolo, evidentemente, pero con Internet ahora mismo puedes llegar a un montón de editores y medios directamente y en una agencia se están llevando como mínimo el 50% de los beneficios. A mí me interesan las agencias cuando no puedo llegar a ese mercado.

Para ilustrar la situación de las agencias en la actualidad podemos poner como ejemplo a Magnum, que antes era algo exclusivo y vendía los reportajes “por un pastón”. En la acutalidad cualquier suplemento de periódico, desde hace muchos años, puede comprarle un reportaje a un módico precio. Si puede comprarle a Magnum por un módico precio, para qué va a comprarle a la agencia nacional.

 

10. 

En cuanto a si existen diferencias entre los medios extranjeros y los medios españoles, hay de todo y por eso el tema de la crisis de los medios de comunicación para bajar las tarifas de los fotoperiodistas me huele un poco a excusa. Por ejemplo, hace muy poco, una editorial alemana de bastante prestigio que hace libros gráficos, me escribió para pedirme unas fotografías de un reportaje, incluso me había hecho una plataforma para subirlas a su servidor en alta y me dijeron que como mucho me podían dar a cambio un ejemplar y una pequeña comisión. Esto no funciona así y no es serio. Al final pagaron, pero cuando ves que una editorial importante está jugando a eso, te preguntas hasta dónde estamos llegando.

Esto es una lucha constante y es una lucha global, aunque la gente se piense que es solo en España.

 

 

SERGI REBOREDO

sergi reboredo Fotoperiodismo 3.0

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